ME GUSTA UNA SERIE ESPAÑOLA DE ADOLESCENTES….¿ES GRAVE DOCTOR?

Algo está cambiando en mi interior o en la televisión. No puede ser, me desprecio a mi mismo y toda mi pose de intelectual de pacotilla que sólo engaña a patranes con un intelecto menor que el mío, pero es que ayer pasó algo que nunca y digo NUNCA me había ocurrido antes: ME HA GUSTADO UN CAPÍTULO DE UNA SERIE DE TELEVISIÓN ¡ESPAÑOLA! SOBRE ADOLESCENTES

Los hechos ocurrieron durante la cena, zapeando y por vaguería estaba puesto Telecinco y mientras cenaba y charlaba con mi novio no hicimos ni el esfuerzo por cambiar de canal, cuando de repente nos sorprendimos los dos encantados al final del capítulo de una serie de estreno: LA PECERA DE EVA. Unos diálogos originales, con una deje muy real, muy creíble, una estructura distinta a tanta ñoñería e impostura y una pedazo de actriz de las de la escuela de Victoria Abril y Ana Fernández. Al parecer la niña se llama Alexandra Jiménez (Los Serrano y Spanish Movie) y tiene unas tablas y una naturalidad actuando que te deja perplejo en una producción de este estilo.

La idea es simple, una psicóloga en un instituto de chavales de extrarradio. La pecera es el despacho y Eva la psicóloga. Tenía miedo de que esto fuera una serie más sobre adolescentes borderline tipo FOQ, pero nada más lejos de la realida, con argucias poco sutiles, porque no lo vamos a decir, de psicólogo de baratillo, la serie logra unos diálogos y unos momentos de tensión ficticia más que notables y sobre todo divertidos y con ritmo.

Sin lugar a dudas, si este es el camino que pretenden seguir tienen mi más entusiasto apoyo: pajeros, putas, retarded y una psicóloga ¿lesbiana?…¿un must para la televisión de nuestro tiempo? Tal vez sea un titular demasiado grande para una serie que sólo ha mostrado su capítulo piloto, pero tiempo al tiempo. Por el momento ya ha pasado a mi historia personal como la única serie española sobre adolescentes que despierta mi interés.

“TRUE BLOOD”, BABY I LOVE YOU…SEXO, DROGAS, SANGRE Y TELE

Estoy enganchado y con esto cumplo el primero de los buenos propósitos para este año. Me prometí que me esforzaría por engancharme a una teleserie de esas que los modernos de mis amigos adoran, tipo Perdidos, pero como soy desviado por naturaleza en vez de comenzar por la reina de las teleseries he comenzado por una mucho más divertida y con menos pretensiones que Lost: TRUE BLOOD (Sangre fresca).

Empiezo por lo que no me gusta: no me gusta que se trate de una serie de televisión, porque ninguna serie desde Twin Peaks alcanza la cuota de realidad necesaria para que no esté constantemente planteándome porque la niña no llora más en tal escena, o porque ese otro no se despeina después del accidente, o porque a los cinco minutos de un gran acontecimiento están como si nada. Eso no lo soporto  ¿Es que acaso nadie recuerda lo atormentados y destrozados que estaban los padres de Laura Palmer tras su asesinato?? Pues en True Blood el mayor flop es que la actriz protagonista, la que encarna el personaje de Sookie Stackhouse transmite menos que una patata cocida acompañando a un salmón con guisantes. Y punto. Hasta aquí lo malo.  Porque lo bueno reside en esa falta de pretensión que consigue que degustes cada capítulo de 45 minutos de una manera adolescente y pueril. La historia no puede ser más corrosiva y estupenda, los vampiros han salido a la luz y pretenden obtener los mismos derechos que los hombres, tienen partidos políticos, reivindican su causa y sólo los conservadores y los malos de siempre, como la Iglesia, se oponen a su inserción social.

Para más INRI la historia se centra en un pequeño pueblito de Texas, una comunidad conservadora y medio fascista en la que recientemente se ha isntalado un vampiro que pretende pasar por un vecino más. Una camarera con poderes mentales se enamora de él y de ahí parte una historia que impepinablemente contiene en cada capítulo, escenas de sexo hardcore explícito, de consumo de droga, violencia, desnudos integrales, actualidad política, social y un divertimento de fantasía vampiril como no recuerdo desde la novela de Bram Stoker. Por lo demás lo habitual, tios que no son tios sino tiazos, y niñas monas que no son nada del otro mundo, lo que me hace pensar que esta serie la escribió alguna manflorita, porque no es que la serie contenga guiños a la comunidad gay, es que es la serie más gay ever que yo conozca desde Twin Peaks, incluso más diría yo, es mucho más chabacana en su acercamiento a la noche gay.

Desgraciadamente como escribo este texto desde un ordenador que no me permite acceso a Youtube no os puedo enlazar el vídeo de los créditos de la serie que es sin lugar a dudas el mejor de la historia de las teleseries, por encima incluso del mítico Falcon Crest, la canción “Bad things”, canción country de Jace Everett tiene todas las papeletas para convertirse en un hitazo 2010 fuera de USA, porque en los Estates esta canción supuso la salvación a un segundo disco de Jace Everett.

Os aseguro que es un divertimento que la tele no me ofrecía hace años, soy adicto, mis hermanos ya me han regalado por Reyes las novelas en que se basa la serie, en los próximos meses tendréis ración doble de sangre.

Gracias al ARES y su amiguita la Mula tenéis todos los capítulos disponibles para disfrutar en familia…aunque los niños a la tercera corrida y el tercer chupetón quedaran traumatizados por lo que queda del año. Avisados quedáis.