NUEVA CANCIÓN DE MGMT : “Flash Delirium”

Wild New MGMT Song: “Flash Delirium”.

Como regalo para empezar este martes, y a modo de noticia relámpago, aquí os dejo el enlace con lo nuevo de MGMT que estará incluido en su continuación del Oracular Spectacular, disco que llevará por título “Congratulaltions”.

Son cuatro minutos largos, con un buen estribillo en algún lugar, una flauta, sonidos árabes al arrancar y la psicodelia que parece seguir siendo la marca de la casa.

Es tiempo de opinar…

¿NUEVO DISCO DE MADONNA A PUNTO DE PUBLICARSE Y NUEVA GIRA EN EL TINTERO? ¡OMG!

Según una entrevista concedida por David Guetta al portal australiano 9News, cuando fue preguntado por su proyecto futuro con Madonna, la hasta el momento Reina del Pop, la respuesta fue clara  “está todo acabado y pronto se empezará a oir el single, estoy muy feliz”.

Esta escueta respuesta ha desatado una auténtica ciclogénesis entre toda web de mariquitas que se precien, portales de música indie, gaybooks y chats de chueca.com. La noticia ha supuesto un torrente inagotable de llamadas entre amigas que aprovechan para quedar hoy que es viernes y para para comentar la noticia,  haciendo bromas jocosas al respecto de la que es la única mujer que miran dos veces seguidas sin equivocarse, criticando su exceso de pómulos, su calvicie, su ida de olla con el niñato brasileño y lo que se gasta en vestuarios en sus giras, mayormente compuesto de bragas y sostenes de varios colores.

Desde este blog en princpio he considerado la noticia como un bulo más sin fundamento alguno, pero…..aún así he tomado la precaución de consultar una de  las páginas más fiables sobre la carrera de Madonna (http://www.madonnaonline.com.br/) y la verdad es que cierto es, que todos los indicios apuntan a qué una posible vuelta de Madonna se estuviera fraguando de espaldas a los medios más tradicionales de promoción.

De hecho la página más afín a la agencia de publicidad de Madonna: www.madonnatribe.com ha hecho mutis por el foro a todo este tipo de noticias, algo que por lo menos da que pensar…esta página no se corta en publicar cualquier chismorreo de salón, pero tiene mucho cuidado cuando lo que publican saben que es oficial ¿no quieren desvelar nada a lo que todavía no están autorizados?

El primer apunte lo desvelaba el músico Brian Frasier Moore, batería de Madonna en el Sticky and Sweet Tour, que ha anunciado  en una entrevista que Madonna le ha vuelto a contratar para su próxima gira. Gira que daría comienzo a principios de 2011, aunque algunos medios apuntan a que este próximo mes de julio de 2010 podría dar comienzo una gira especial “Celebration Tour” que tendría como punto de partida Australia. Una fecha, ésta de julio,  más que improbable. Todo son rumores, nada confirmado.

Lo que si está confirmado y lo que hace que nos planteemos que las palabras de David Guetta, buscan algo más que autopromoción,  es que las fotografías que adornan esta entrada fueron tomadas a la salida de un estudio de grabación en la ciudad de Nueva York el pasado mes de febrero. La Reina del Pop ha vuelto a grabar.

Ahora la pregunta es clara, ¿qué esperamos de un producto producido por un David Guetta en horas bajas, que ya ha trabajado hasta con la señora que pasa el mocho en mi oficina? Si Madonna ha abandonado su política de innovar constantemnte en su carrera, descubriendo al Mainstream nuevos valores en la producción como fueran William Orbit, Mirwais o el fantástico Stuart Price (este último ahora trabajando con Kylie), mejor que repita con alguno de estos caballeretes con los que también le ha ido y no que nos aburra soberanamente con el plástico enlatado de David Guetta y Paul Oakenfold..ojalá tenga que comerme estas palabras.

P.d.: Gracias a Antonio Castuera por el chivatazo y por esa llamada del viernes para quedar y reirnos de paso de la Viejuna.

UN LADRILLO SOBRE EL VINILO (sólo apto para vinyl lovers)

He encontrado un artículo muy interesante en El País de hace un par de años, pero creo que refleja muy fielmente lo que pasa hoy en día.

“Hace unas semanas, alguien en la cadena de supermercados estadounidense Fred Meyer se equivocó con un pedido de Accelerate, el último disco de REM. En el albarán, en vez de marcar la casilla CD, tachó la que correspondía a la versión elepé de vinilo. Al recibirlo, la mayoría de las tiendas decidieron devolverlos, pero aquellos que le hicieron un sitio descubrieron que se vendía a mejor ritmo que los CD. A raíz de eso, la cadena decidió volver a dar una oportunidad en sus establecimientos al viejo plástico negro: hoy, en 60 de sus tiendas se pueden encontrar álbumes de The Raconteurs, Bruce Springsteen o Radiohead y reediciones de Metallica o The Beatles. Y empieza a hablarse de un renacer de ese formato en EE UU, la madre de todos los mercados.

Las ventas han aumentado un 36% entre 2006 y 2007

Warhol diseñó portadas y libretos para LP que ahora son obras de arte. Grupos como U2 exigen que se editen sus obras en plástico. Hay compradores treintañeros nostálgicos, pero también jóvenes. Los defensores afirman que el disco tradicional hasta suena mejor. No se trata sólo de reediciones. La moda llega a todos los estilos.

Porcentualmente, los datos suenan impresionantes: en ese país los pedidos a los fabricantes de CD han caído entre 2006 y 2007 un 17%, mientras que los de vinilo han subido un 36%. Claro que cuando se pasa a números se ve que tampoco está bien dejarse llevar por la euforia: 450 millones de compactos colocados en 2007 frente a las escasas 1.300.000 copias en vinilo. La Asociación de la Industria de Grabación de América señala que la tendencia es continuada y no circunstancial. Asegura que este año se venderán 1.600.000. Y parece que en España está ocurriendo algo similar. “En la Fnac los vinilos cada año le comen más espacio al CD. Desde 2000 se van duplicando las ventas de año en año. Lo que más, las reediciones cuidadas y de calidad de clásicos del pop-rock internacional. Tenemos dos tipos de clientes de vinilo: nostálgicos de entre 35 y 45 años que lo compraban en su juventud y aman este formato, y jóvenes de entre 17 y 22 años que han crecido viendo cómo el CD no tiene valor y se suman a una moda retro. Ahora mismo hay 1.200 referencias y cada vez más grupos nacionales se animan con este formato, por lo que creemos que la tendencia del mercado del vinilo es positiva y goza de muy buena salud”, dice Sergio García, del departamento de comunicación de esta cadena de productos culturales.

A principios de mayo una veintena de puestos componían la feria del disco de Madrid. Tiendas de esta ciudad, Barcelona o Londres exponían lo mejor de su fondo. Era evidente el predominio de los viejos vinilos. Miles de ellos en un rango de precios que va desde la baratija a un euro a la joya que vale varios cientos. Entre la clientela, mucho treintañero, pero también jóvenes que apenas pasaban de los 20 como Ana, que buscaba vinilos de Pantera, un grupo heavy que nació en el periodo de transición con el disco compacto. “Las tiradas eran muy limitadas y mucha gente las busca”, le dicen en uno de los comercios. “Pero no te preocupes, tal y como están las cosas, no creo que tarden mucho en reeditarlos”, le anima el vendedor.

Ana nació en 1987, cuando los discos de vinilo vivían su última etapa de gloria. Siete años antes, las multinacionales Philips y Sony habían creado el disco compacto. Un formato que prometía “un sonido de ensueño”. El CD tenía más capacidad, 70 minutos frente a los 45 del vinilo, y una calidad equivalente, en teoría eternamente, a la de un plástico nuevo. Porque como a la vieja aguja se la suplía por un lector láser que no tocaba físicamente la rosquilla, nunca se rayaría. Además, era más pequeño y manejable… La panacea.

Arrasó. Pronto, más de 40 marcas se adhirieron al formato. Para 1996, se había hecho con el grueso del mercado en todo el mundo. La mayoría de la gente se deshizo de sus colecciones. Las multinacionales vieron un filón en reeditar todo su fondo de catálogo en versión CD, vendiendo álbumes amortizados décadas atrás a precios de novedad. Un chollo. Colocar a la gente lo que ya tenía con pequeños cambios para que no resultara tan evidente: versiones de lujo, remasterizadas, con tomas extras… El vinilo era, para el común de los consumidores, algo viejo y cutre. Aquel que defendía que sonaba mejor, más orgánico, que era un objeto bello y sensible; el puñado de aficionados que recordaban que artistas como Warhol habían diseñado portadas y libretos y que denominaban despectivamente a los CD “posavasos”, eran tachados de nostálgicos.

Pero en 2008 las cosas han cambiado. El rencor hacia el CD, el formato que, al ser clonable, ha hecho posible la piratería, empieza a hacerse público y decirse en voz alta. Hace poco, el cantautor británico Elvis Costello soltaba a todo el que quisiera oírlo una furiosa diatriba contra el compacto. “El vinilo suena mejor. Hace 20 años que nos están engañando con el compact disc”, decía. Aseguró que su nuevo lanzamiento sólo se publicaría en versión elepé. Al final se echó atrás. Pero cuando lo dijo resultaba una posibilidad creíble y hace sólo un par de años le hubieran tachado de loco.

La percepción del valor del vinilo ha variado. “Nunca se ha ido. Lo que pasa es que durante años ha sobrevivido gracias a los coleccionistas y ahora lo que hay son consumidores”, asevera Emilio Valdés, de la tienda de discos Ziggy de Madrid. “Antes se vendía la primera edición americana de tal disco por 60 euros y ahora viene gente que compra seis discos a 10 euros. Vuelve el vinilo, lo puedes poner bien grande, porque es verdad”, afirma.

Es un cambio importante. El coleccionismo tiene mucho que ver con el intercambio de cromos. No se cotiza el contenido sino la rareza del objeto. Si hay cuatro compradores y tres vinilos, el vendedor puede subir el precio hasta límites objetivamente poco entendibles. Si es a la inversa y hay más oferta que demanda, el que no espabile se puede encontrar con un trozo de plástico sin valor.

Pero si lo que empieza a haber es una nueva generación que disfruta no sólo del objeto sino de la ceremonia de escuchar música en vinilo, la cosa es distinta. Éste, como el de los libros, es uno de esos negocios en los que no todo es dinero. Entre los vendedores abundan los amantes del vinilo. Los hay moderadamente optimistas como Carlos Vega, un madrileño de 35 años, que es uno de los dos socios de Atmósfera Abrupta, una distribuidora que vende por correo exclusivamente vinilo. “Se reeditan muchas cosas en tiradas muy limitadas, 1.000 o 1.500 copias. Y hay que estar muy pendiente para conseguirlas porque vuelan. Es un mercado que está creciendo. La gente que nos compra a nosotros no son los típicos coleccionistas frikis. Esos buscan las ediciones raras en e-Bay”.

Aunque también abundan aquellos que tienen un sano escepticismo, como Jesús Álvarez, de Radio City, una tienda de discos en el centro de Madrid. “Tiene un punto de moda. Yo me alegro por la gente que se mantuvo fiel al vinilo, que ahora ve recompensada esa fidelidad, pero hay mucha gente que lo compra porque ahora te da un toque de distinción”.

Rob, el dueño de London Dealer, una tienda británica, es de los positivos. “Los que vendían CD están teniendo problemas, pero los que nos especializamos en vinilo, vamos mejor. Hubo unos años de parón, pero mira esto”, dice señalando unas cubetas en las que se amontonan sencillos a 45 revoluciones. “Son todos de bandas nuevas. Los grupos están sacando singles otra vez. Y hay una nueva generación que se apunta. Sólo hace falta que las discográficas no lo vean como un negocio a corto plazo y se lo carguen poniendo precios abusivos”.

En la última época del vinilo como formato mayoritario, los discos eran tan delgados que parecían hechos de papel de fumar. Y ahora, sin embargo, las tiradas que se traen generalmente de un puñado de fábricas de la República Checa y Alemania son de la máxima calidad. Rodajas de plástico negro gruesas y pesadas, de surcos marcados y resistentes envueltos en carpetas del mejor cartón con portadas impresas con mimo. En general, era un mercado tan residual, daba tan pocos beneficios, que las grandes preferían licenciar los vinilos a pequeñas empresas. Por una cantidad tenían derecho a hacer tiradas limitadas de discos de catálogo. Así se ahorraban el engorro de fabricar, distribuir y almacenar.

Pero eso está cambiando. “En los últimos 18 meses está resurgiendo. Estamos editando discos en vinilo de 180 gramos con una calidad muy buena. Hay casos muy llamativos como el de Metallica, que tienen un control completo sobre los lanzamientos. Nada se hace sin su consentimiento, que han exigido que la reedición de sus discos sea sólo en vinilo. Lanzamos un disco al mes en orden cronológico desde hace dos meses. Son tiradas limitadas, de 400 o 500 copias. Pero es muy sorprendente y ha superado nuestras expectativas de negocio”, confirma Paul Reidy, de la discográfica Universal.

El repentino interés de los supergrupos por sus lanzamientos en vinilo parece demostrar una nueva perspectiva. U2 también exigió por contrato que sus discos se publicaran en vinilo. Pronto saldrá una reedición de sus tres primeros álbumes. En CD se pondrán a la venta en España 7.500 copias, y en vinilo serán 500 ejemplares. Hace meses ya lo hicieron con The Joshua tree, que en España colocó 20.000 CD y 597 vinilos.

No parece mucho, pero en esta época de vacas flacas cada unidad colocada cuenta. Las multinacionales no son empresas que destaquen precisamente por su altruismo y romanticismo. Por eso resulta realmente sorprendente una iniciativa que esa misma discográfica tiene prevista para este año: un proyecto llamado Back to black vynil (la vuelta al vinilo negro). El texto con el que lo presentan es de lo más clarificador: “Susúrralo, el vinilo, que celebra este año su 60º aniversario, es sexy otra vez”.

“Aunque los analistas llevan prediciendo su desaparición desde hace medio siglo, el viejo álbum de vinilo simplemente se niega a morir porque los puristas de la alta fidelidad, pinchadiscos, jóvenes a la última y todos los que tienen algún interés en la historia lo continúan defendiendo como la forma de oír tus canciones favoritas más cargada de emociones y llena de riqueza sonora”, escriben.

Olvidando el hecho, más que cuestionable, de situar el nacimiento del elepé de vinilo en 1958, a nivel práctico la cosa consiste en la reedición en este formato de 80 títulos míticos de catálogo con un añadido: dentro de cada disco habrá un cupón personalizado con el que será posible una descarga gratuita en MP3 de ese mismo álbum. “De acuerdo con Billboard, hay una generación nueva que está evitando el CD y quiere a cambio una versión en vinilo y una descarga”, concluye esa hoja de promoción. Más claro, imposible.

No es nada nuevo. Compañías independientes de todo el mundo lo llevan haciendo años. Hace un mes este periódico publicaba una declaración de Cris Jacobs, jefe de Sub Pop, el sello de Seattle que vio nacer a Nirvana y que fue pionera en brindar esta opción. “Los que trabajamos aquí amamos el plástico, pero vivimos en el siglo XXI. Tenemos iPods, oímos música en el coche. La iniciativa egoísta obtuvo con todo una buena aceptación de nuestros clientes”.

Según las últimas estadísticas, aproximadamente la mitad de los oyentes habituales de música jamás compra un disco, ni en vinilo ni en CD. Ese 50% lo baja todo de Internet, y el 80% de esas descargas son ilegales. Queda la otra mitad. Y de repente, para ellos, se está planteando una posibilidad de futuro que hace nada hubiera sonado a ciencia-ficción: “Lo que se hizo con el vinilo no era natural. Se intentó exterminarlo. Pero no tiene por qué ser así. La televisión no acabó con la radio, porque la radio tiene un encanto increíble. Y el vinilo también. Y hoy la radio goza de buena salud y a la tele se la está comiendo Internet. Pues quizás pase lo mismo: que al final, el vinilo se quede como único formato físico”, aventura Jesús Álvarez, de la tienda Radio City.

Pero a pesar de su encanto, el vinilo lucha contra muchas cosas. Contra las casas pequeñas, minipisos en los que acumular objetos es imposible porque simplemente no caben. Contra los iPods, en los que caben miles de canciones en el bolsillo. Contra su propia fragilidad. “Da igual”, dice Emilio Valdés, de la tienda Ziggy, con esa seguridad que da décadas viendo los vaivenes del mercado. “El futuro está aquí. Ésta es la única industria donde una vuelta atrás es posible”.”

VINILOS vs. MP3 y su simbiosis tecnológica

Ahora que mi nueva obsesión se viste de rojo, usa zapatos de aguja y es incapaz de escuchar música sin consumir cápsulas de diamante,  me apetece hacer una pequeña reflexión sobre la incipiente guerra entre mp3 y vinilos.

No voy a caer y no caigo en un facilón e incendiario discurso en contra del mp3, CD y demás formatos comprimidos para escuchar música, porque considero que un avance tecnológico por definición debiera ser algo positivo.

De hecho es al CD y no al vinilo a quien le debo haberme pasado al otro lado de la música hace ya algún tiempo. Gracias a los mp3 degusto con velocidad de comida fast-food música nueva a una velocidad de vértigo y con un coste  infinitamente inferior a lo que me supondría aventurarme a descubrir las nuevas apariciones en el mercado si las adquiriera en formato LP.

Ahora bien, en este caso del CD (léase también mp3) una vez más en la virtud reside el defecto. Comentaba el otro día con otro music lover, que descubro tal cantidad de grupos y artistas nuevos mensualmente  y a tal velocidad que me siento incapaz de recordar ya lo que me gusta y lo que no. Por mucho que un grupo  me haya parecido épico y grandioso durante dos o tres semanas, corro el serio peligro real de que en los próximos meses no recuerde ni su nombre, hasta tal punto que me sorprendo perezoso a la hora de enfrentarme a su siguiente publicación, en muchos casos ni siquiera acudo a buscarlo posteriormente a mi disco duro, simplemente porque soy incapaz de recordarlo entre tanto nuevo descubrimiento, lo que me lleva a pensar ¿de qué me sirve amar algo que luego voy a olvidar? Ahí queda eso.

El vinilo está resurgiendo en el mercado discográfico para calibrar este exceso de velocidad, para poner freno a esta forma de consumir la música como si fuera un producto más de usar y tirar,  para obligarnos a sentarnos a comer con mesa y mantel en vez de comer de pie.

Sonará poético, y lo es, pero el momento de atesorar en tus manos la funda de un vinilo, la sensación y la ilusión de abrirlo esperando encontrar en su interior una funda que incluya las letras, una contraportada grandiosa con comentarios del artista, leer los agradecimientos… disfrutar de ese momento es algo que sólo algunos (muchos) hemos vuelto a recordar ahora en pleno s. XXI. Ahora cuando parecía que los vinilos sólo eran objeto de intercambio entre unos pocos cultivados coleccionistas. Es justo ahora en los comienzos de esta nueva década segunda del s. XXI el vinilo vuelve a las masas, de donde provino, y regresa con los mismos aromas y olores de entonces, oliendo a cloaca de blues de Nueva Orleans y a garito de jazz de Nueva York. Esta nueva moda viene impulsada también por jóvenes audiófilos que quieren disfrutar de unos sonidos abiertos, de unas grabaciones sin cinturones que las compriman, de unas grabaciones más reales, de mayor viveza, con más diferencia entre graves, agudos y medios y con mucha más ilusión.

Creo que muy al contrario de lo que los puristas vinyl-lovers puedan pensar, el vinilo le debe más al  CD que el CD al vinilo. Le debe su vuelta a la vida, le debe el nuevo status de pieza antónima por ser de culto y tener una resurrección mainstream como la que se barrunta.

Le debe que yo, uno más de ese gran montón español quiera atesorar en mi haber un vinilo de unos tipejos de Canadá que sólo conocían cuatro modernas de Montreal y que gracias al CD y más aún al mp3 y la democratización de la música que supuso la aparición de este formato de música comprimida, quiera degustar otra vez pero esta vez sentado a la mesa con vajilla de La Cartuja y no engullirla de pie en un vagón de metro.

Es todo un ritual el que gracias a Internet (una vez más las nuevas tecnologías al servicio del arte antiguo) se ha edificado en torno a páginas webs especializadas en vinilos (www.vinyl.com) en compras transoceánicas a través de www.amazon.com, y www.amazon.co.uk  y miles de foros especializados en giradiscos como la de http://elgramoforo.esforos.com/ . Sus usuarios lejos de ser puretas con añoranza de tiempos pasados mejores, son jovenzuelos casi imberbes que buscan con avidez vampírica los grandes éxitos de los grupos indies más in del momento, siguiendo los designios de las biblias catódicas de la música contemporánea (la de verdad, no la de mentira).

 Nunca hubo una simbiosis tecnológica tan provechosa que se haya realizado sólo por amor al arte.

CRÍTICA ENFRENTADA: AVATAR vs. DONDE VIVEN LOS MONSTRUOS.

 

Ya se han estrenado las dos películas de estas Navidades la ultra-ortodoxamente comercial AVATAR y la no menos ultra-ortodoxamente independiente DONDE HABITAN LOS MONSTRUOS (“Where the wild things are”). He visto las dos y opino de las dos. Mientras que me he pasado los últimos meses esperando ansiosamente el estreno de la versión cinematográfica que Spike Jonze ha firmado del pequeño libro infantil, engañado en gran medida por el tremendo trailer que precedió su estreno con una gran versión acústica del “Wake Up” de Arcade Fire, en todo este tiempo no he tenido idea de la existencia de Avatar hasta casi su inminente estreno mundial. Al final decidí acudir a ver Avatar por aquello de la campaña publicitaria a discreción y por desvirgarme por la puerta grande con la tecnología 3D y me arropé con mi amigo Víctor y novio para ver en petit comité la tan esperada peli de los Monstruos.

 

Avatar cumple su papel perfectamente, casi tres horas de película grande, bien facturada con un mensaje de fácil digestión sobre los malos que somos con la Madre Tierra y lo malo que es colonizar a los indios, vamos, un Pocahontas en el 2010. Bien por Avatar que durante tres horas te entretiene, y donde digo entretiene no incluyo la palabra emoción. Una película de metraje tan largo en la que lo más interesante es comprobar con tus propios ojos cómo se ha fabricado el envoltorio más que si a sus personajes se la termina picando un bicho, es fácil que por momentos pierda fuerza, y así es. Por momentos pierda intensidad y por momentos se reitera y repite. De hecho uno de los peores tropiezos de la película es que la parte más emocionante de la cinta se encuentra a la hora y media, dejando en un segundón plano la batallita final (casi dos horas después). Aún así y teniendo en consideración que estamos ante un mastodóntico Blockbuster de palomitas para usar y tirar, creo que la película es digna del precio de la entrada. Mención aparte  merece su tecnología 3D que si bien ayuda como juguete para aguantar mejor las tres horas, debería venir acompañado de unas muestras gratuitas de Vispring, porque los ojos y las ranas cachondas adquieren el mismo tamaño a los quince minutos de visionado de peli.

 

Rating 6,5/10

 

Donde Viven los Monstruos es una película bonita, elegante, bien hecha, rigurosa, perfecta y sutil, muy sutil. Leído del tirón puede dar buena impresión, pero la verdad es que al final no sabes ni cómo sentarte en la butaca del cine. Termina resultando sutilmente aburrida o sutilmente entretenida, según se quiera ver. El caso es que cierto es que deja poso como si fuera una buena película, porque creo que se trata de una de las películas más originales que recuerdo, y estoy convencido de que aquellos frikis amantes del cine la veneraran como una pequeña gema, un bonito adorno casi nunca visto, pero que sólo sirve de pisapapeles en la videoteca. Como bien dice mi amigo Antonio Castuera, la sutilidad es el principal objetivo de esta película, es aguda en el mensaje, mientras que en Avatar el mensaje es burdo y casi de pedrada en el cogote, en Los Monstruos puedes perderte el mensaje con un solo pestañeo. La película no es más que la visión de un niño sobre su propio mundo de niños, una pandilla de niños jugando en la pantalla durante casi dos horas con sus envidias, sus celos de amiguitos, sus caprichos, sus juegos, sus “ya no te ajunto” o sus “fuera de la pandilla” porque eres diferente. Pero no vayáis a verla con la pretensión de que este mensaje se ofrece en bandeja de plata, no. Insisto en que lo único que verás durante casi dos horas es una película sin apenas argumento, por lo menos no entendido en el sentido clásico de enlace, desarrollo y final, sólo que tal vez te resulte más divertido  porque los niños están disfrazados de peluche gigante o porque los efectos especiales son sutiles pero muy acertados.

Lo único que no resulta sutil en esta peli es la interpretación estupenda del niño ni la calidad de la banda sonora a cargo de Karen ´O, que es una delicia para regalar estas Navidades (aunque a mí me aburriría).

Una rareza que merece la pena ver en DVD y que los modernos gafapasta trataran como si fuera la mayor película de todos los tiempos y en la que el resto de seres racionales sólo podremos ver a DON PIMPÓN HACIENDO POESÍA.

 Rating 5,5/10

FELIZ NAVIDAD!! REGALO PARA LOS LECTORES!!

Felices fiestas y próspero regalos de Reyes. Para empezar bien el periodo vacacional o continuar con menos pesadumbre en vuestros trabajos, aquí os dejamos a modo de regalito, un vídeo que no podría reflejar con más fidelidad todas nuestras obsesiones:

MADONNA DEMUESTRA EN SU VERSIÓN DEL VIDEO, LO QUE PUDO HABER SIDO Y NO FUE SU HARD CANDY

Madonna ha dejado filtrar a través de Steven Klein la versión ONLY MADONNA de uno de los más poderosos vídeos que formaban parte de las proyecciones en el Sticky and Sweet Tour.

Con esto queda demostrado que:

 1.- Lo de meter imágenes de niños pobres y políticos buenos y malos se lo podía haber ahorrado porque ya lo repitió en el CONFESSIONS TOUR.

2.- Que si Hard Candy no lo hubieran producido la triada de rollo negroide que puso las manos en las canciones, otra grulla cantaría.

Mientras tanto, nos podemos contentar pensando que tal vez el próximo movimiento de la Rubia no sea tan desacertado. Aunque por el momento tenemos miedo. Ya han anunciado o.f.i.c.i.a.l.m.e.n.t.e. una colaboración con DAVID GUETTA….tengo miedo mamá.

Rating: 7/10