CRITICA CRÓNICA: NAJWA NIMRI, MCENROE Y DELAFÉ EN LA RADIO ENCENDIDA (MADRID 14/3/2010)

Una buena organización, siempre teniendo en cuenta que Madrid no acudió a lo bestia para ver los conciertos que presentaban esta nueva edición de La Radio Encendida  (La Casa Encendida + Radio3), dejó que durante el domingo disfrutáramos los madrileños y vecinos colindantes del primer tímido Sol de la inminente primavera, de unas cañas por el barrio de Lavapiés y de los conciertos “by the face” de los nombres más en boga del panorama indie español. Así, los más afortunados después de hacer varias colas…sí, la movida iba así, tú veías un concierto, te echaban a la calle, hacías otra vez cola y volvías a entrar y así tol día, concierto, cola, concierto, cola, concierto, cola, en bucle infinito.

El cartel te permitía ver a Najwa Nimri, La Bien Querida, Coque Malla, Los Ilegales, McEnroe, Delafé y las Flores Azules, Chico y Pistola, y un extenso etc. que se prorrogaba desde las 12 de la mañana hasta casi las 12 de la noche con actuaciones que iban desde los 20 minutos escasos, como en el caso de Coque Malla, que le debió dar tiempo a subirse del escenario y bajar, hasta la casi una hora que disfrutaron de escenario los fantabulosos McEnroe.

Yo y mis amiguitos del domingo, Raquel Córdoba, Molano-Molero-Melano, JP y Sarah*** nos plantificamos en la Casa Encendida por pasar el rato con la poca esperanza de no llegar a ver ninguno de los conciertos, porque esperábamos tortas en la entrada. Pero afortunadamente aunque había mucho gentío y mucha moderna estupenda, se dosificaron en cantidades digeribles, por lo que de los cuatro conciertos que teníamos pensado ver, pudimos ver tres de ellos. Éstos que siguen:

NAJWA NIMRI o el por qué de si naces más tonta te llamas Mari Carmen.

Centrada (por decir algo) en su último disco, la vasca afincada en los madriles, sorprendió a propios y extraños con un cancionero digno de seguimiento. Una música tope guay que sonaba más que acertada dentro del patio de la casa. Facilidades todas para unos músicos que ayudaron a la actriz a dar un concierto digno de mención por sus cualidades musicales y sonidos actuales. Una pena que las letras resultaran un tanto inteligibles con esa atmósfera conciertil, pero nada grave doctor, las cosas como son, el concierto gustó y con razón. Haciendo gala de una hermosa voz y de unas composiciones complejas que titilaban entre los oídos de los presentes y movían rítmicamente los pies de un público semi-abarrotado en el espacio. Un público compuesto por gente de esas que son como muy de fans y que aún así no perdonaron a la estrellota las tonterías de poca monta que se gasta. A saber: salir al escenario y decir que tenía frío, con el consiguiente me pongo el abrigo. Una canción después a la señora se le pone en el coño que tenía calor, se anuda el abrigo a la cintura, siguiente canción y siguiente puesta de abrigo, porque volvía a tener frío. A la niña mona, de repente le molestan los focos y pide que los apaguen, dejando a oscuras el escenario y para rizar el rizo cuando a la zopenca le da por preguntar al público ¿qué tal estáis?…bieeeeen!! la respuesta fue “más os vale”. Vamos que ni John Cobra en Eurovisión, no jodas. Así que para fresco el público y mi amiguita Sarah*** le espetó a voz en grito: “mira mona si molestamos, nos vamos”…lo que le valió el favor del público asistente y que un tiazo bueno se le acercara a Sarah*** para decirle que si luego se veían.

DELAFÉ Y LAS FLORES AZULES, diversión de la de siempre, como siempre.

Tras la consiguiente espera en cola y el intento fallido de entrar a ver a LA BIEN QUERIDA, conseguimos colocarnos en el concierto de los catalanes, pero el precio que hubo que pagar es el de tragarse el concierto de una pobre incauta ganadora del premio maqueta de Radio3 (o algo así) que presentó el simpar Sancho-Quijote de las ondas, Julio Ruiz, adorado presentador por los indies de la región.

YOLANDA CAMINO era la susodicha ganadora, una suerte de pija del barrio de Salamanca meet la rubia de los Dover, que ni convenció ni nada de nada. Pero hizo esperarnos un poco más a que salieran a escena el grupo más divertido de toda la jornada. Algo predecible, si tenemos en cuenta los conciertazos tan jaranosos que se gastan los Delafé. Había morbo por verles en acción, ahora que han dejado a Facto en el camino, presentaron unas cuantas canciones de su inminente próximo estreno que sonaban a lo mismo, tal vez menos melódicos, más combativos, algo más rudos, pero la misma esencia. El público saltó, rió y celebró canciones nuevas y “la luz de la mañana” como regalo a unos asistentes que les jalearon como a ninguno. El pobre cantante se quedaba sin voz, suponemos que por el esfuerzo de la noche anterior, porque saltaba y se movía pero no tanto como para estar ahogado, que vamos digo yo que Madonna levantando la pata, tampoco era. En definitiva una muy buena actuación y bien divertida que se metió al público madrileño en el bolsillo.

 

MCENROE, intensidad en la recámara.

 Antes me gustaban, pero ahora me gustan más. Estos maduretes vascos, tocaban de maravilla, sonaban mejor y demostraron que no siempre una grabación de un disco saber refleja la inmensidad que puede abarcar una composición. Un grupo muy bien engranado, con carácter taciturno y miradas de reojo que desgranaron algunas de las mejores canciones de su último disco “Tú nunca morirás” y que no se dejaron en el tintero ni “El Alce”. Una maravilla de tipos que estoy seguro que darán mucho más en un sitio recogido y dirigido sólo para auténticos seguidores, porque todo lo que el público respetó a la pava de la  Náusea Nimri, los últimos visitantes de la noche se lo pasaron por el forro y no hacían más que chismorrear y contarse cosas a voz en grito, demostrando una vez más que parece que hay gente que va solo a los conciertos a dejarse ver, molestando a los que de verdad buscábamos el éxtasis entre las letras de MCEnroe…el éxtasis no lo encontré, ese no era el día, pero el concierto lo gocé por igual.

CRÍTICA CRÓNICA CONCIERTO SHEARWATER EN MADRID @ MOBY DICK, 08 marzo 2010 ¡BRUTALES!

Empiezo esta crónica desde mi más profunda admiración y respeto por aquellos artistas, que lo son por sus cualidades y destrezas y no por su posición. Artistas que se saben en deuda con el público, su fuente de ingresos, un público que debiera ser su máquina feed back de emociones. Un público que en ocasiones se comporta como un niño pequeño, mimado y caprichoso, y en otras como un anciano al que la vida ya no le sorprende. Empiezo esta crónica postrándome de rodillas y clavando mi admiración en el pecho de cada uno de los cinco miembros que ayer componían sobre las tablas de una medio llena sala Moby Dick en Madrid a los tejanos Shearwater, una banda que como ellos mismos dijeron en un casi perfecto español “venía de un estado que está al norte de Méjico”. He de ser justo y riguroso y alabar con igualdad de mamá que quiere por igual a todos sus hijos al nombrar con la misma ilusión a los cinco componentes de la banda en el concierto de anoche, aunque sólo los tres primeros de éstos que nombro son miembros fijos del grupo y los otros dos, debieran ser entendidos como ¿itinerantes?: Jonathan Meiburg, Thor Harris, Kimberly Burke, Kevin Schneider y Jordan Geiger.

Los de Austin, se habían traído como compañero de juegos y telonero al británico David Thomas Broughton, una suerte de Pepe Viyuela sobre el escenario, que con una pose taciturna jugaba y tropezaba con sus aparatitos, mientras entre tímidas risas el público se mantenía expectante y atónito al ver la puesta en escena. Dejó perpleja a la sala, David atinaba a cantar con una voz de otra época, unas canciones engarzadas entre ruidos y bromas, pero que escondían una belleza digna de descubrir en el salón de tu casa. Para los últimos minutos del concierto se subieron a a escena Thor Harris, Jonathan Meibung y un tercer miembro de los Shearwater. Desconcertante, descacharrante, pero con un punto naïf y una alta calidad, la de este Pepe Viyuela traído de las islas que no dejó indiferente. Y aunque no hubo ni un solo aplauso en la sala, estoy seguro de que la perplejidad dará paso a una admiración más cálida con el tiempo, cuando los que vimos el espectáculo podamos digerirlo tranquilamente con la ayuda de Internet. Su disco está en Spotify, recomendadísimo. Un artistazo.

Dos minutos después las decenas de instrumentos que poblaban el pequeño escenario de la sala Moby Dick fueron asaltados violentamente. Llegaban los Shearwater.

En sus discos pueden vendernos la moto de que les importa mucho la naturaleza, de que su música es muy delicada, preciosista, lo que queráis, pero la auténtica razón de su existencia es la brutalidad. Son unos músicos brutales, violentos instrumentistas. Unos animales musicales redondos, perfectos. Algo que demostraban, sin necesidad de hacerlo, intercambiando instrumentos y posiciones durante todo el concierto. Las canciones no es que ganaran en directo, como es habitual, es que Shearwater consiguieron que cobraran vida.

Yo no iba dispuesto a encontrarme lo que me encontré, buscaba ayer algo de refugio en sus tranquilas letanías, acostumbrado como estaba a adormecerme con sus perfectas grabaciones en disco. Pero, ¡¡ay de mí!! craso error. Los Shearwater resquebrajaron sus melodías, las encrudecieron y dieron un espectáculo digno de abrazo.

Parcos en palabras, con un perfecto español, nos explicaron que era su primera vez en Madrid, que estaban muy felices. Kimberly ,la fémina del grupo, aderezó todo el concierto con una sonrisa amable y con miradas cómplices a un público respetable, mientras entre sonrisas sacaba de los instrumentos lo peor de ellos, para que rugieran de aquella manera tan maravillosa. Un sonido bestial, una fuerza bestial, una magia especial. Un torrente de voz inagotable, una predisposición a que todo sonara bien, a que todo fuera tan bien. La de anoche sí fue una noche épica, pero me atrevería a decir que Shearwater no saben hacer conciertos de otra manera.

Mención de honor, para un público adulto y educado que supo mantener la respiración en toda la noche, envolviendo de silencio los silencios y jaleando en los arranques. De hecho el cantante informó de su asombro, al ver un público español tan callado (la noche anterior habían tocado en Barcelona). Y es que anoche, nada salió mal.

 Llevo ya muchas líneas dando vueltas a una idea que no consigo transmitir, creía que me iba a encontrar algo parecido a unos Antony and the Johnsons, pero lo que me encontré fue mucho más rebelde, más descarado, no son orquesta de salón. Lo que facturan en sus discos y lo que cantan en directo, sin ser versiones distintas, son canciones que juegan en ligas distintas. Creo que Shearwater deben crecer un poco más a la hora de producir sus discos, deben encontrar el modo de dejar ver más. Deben aprender a dejar constancia en sus discos de lo que ayer vimos, porque señores, lo de anoche fue un conciertazo de música, de música incontestable.

Ejecutaron con nervio casi al completo su último trabajo Golden Archipelago, otro discazo más para su no tan extensa carrera, y nos hicieron volar con una cadena de sus temas bandera Rooks y Century Eyes que unieron con electricidad desde el escenario que se notó como una corriente alterna entre el público.

Al bajar ellos del escenario y yo subirme a sus cielos, conseguí que me firmaran la portada de un vinilo, el Rooks, que me acababan de regalar y como recompensa y para encima parecer majos,  me entregaron el setlist de puño y letra, escrito sobre un cartón con forma de triángulo. Con todo esto pretendo hacer una cápsula del tiempo para dejar constancia de que a veces la música, por si sola, puede parecer una perfecta excusa para seguir levantándote de la cama un lunes cualquiera.

SHUTTER ISLAND, LA PELÍCULA MÁS CARADURA DE LA HISTORIA

Hace mucho tiempo que no cae ninguna crítica de película. Entre que no soy gran consumidor de cine y que últimamente siento la cabeza más dispersa que de costumbre, lo que menos me apetece es mirar una caja – pantalla durante dos horas para que me cuenten una historia que finalmente pueda no ser interesante. Pero el sábado para celebrar la famosa ciclogénesis anunciada, y como estas cosas sólo ocurren una vez cada muchos años, me dije, venga Forbidden, líate la manta a la cabeza y sal a la calle a ver si con suerte te vuelas rollo “El Mago de Oz”, lo peor que te puede pasar es que consigas llegar al cine y tengas que ver una película. Como lo de la ciclogénesis resultó ser un invento de los padres, como los Reyes, llegué al cine y allí me planté. Palomitas, Fanta de limón de dos litros y la última película de Scorssese y Di Caprio, “Shutter Island”. ¿El resultado? Un dolor de cabeza y no exactamente por el aire; 10 euros menos en el bolsillo y la sensación de que los guionistas se habían reído de mí.

Di Caprio no me convence, eso de entrada, pero aseguro que iba sin prejuicios a ver un film que no ha conseguido aunar a críticos ni para bien, ni para mal. Depende del sitio donde leas las referencias, la verás encumbrada con maravillosas críticas o vilipendiada como si se tratara de un telefilme de sobremesa.  Pues para mí que ni lo uno ni lo otro. El señor Martin ha fabricado una película floja y blanda a base de recortes de tela, a saber: un guión que podría haber sido bueno, pero que no, un guión que alguien se olvidó terminar. Y claro, ver una película que a partir de la hora y treinta minutos se transforma en una trampa sin salida para el espectadorcito de a pie, no mola nada. Lo que quiero ver es lo que me anuncias desde el comienzo,  un thriller psicológico y no un cachondeo a costa del pobre hombre que come sus palomitas frías en la sala del cine.

Di Caprio que no andaba tampoco muy fino, rescató del baúl de los recuerdos para la ocasión los mismos tics nerviosos que ya utilizara para construir su personaje de “El Aviador”, calcando así el mismo personaje para las dos películas. Ni siquiera el hasta ahora siempre estupendo Mark Ruffalo (impresionante en “Mi vida sin mí”) consigue desempolvar en toda la película un gesto, una frase, algo de acción que no te lleve en línea directa al bostezo.

Y es que lo peor de la película es que no es aburrida, es entretenida, pero si entendemos que entretenido puede ser el gato dorado que venden en las tiendas de los chinos y que sube y baja el brazo por inercia.

Un guión que se enreda con mucha pretensión y que obliga al espectador a estar atento a nombres, caras y personajes, para después decidir que no era necesario, que mejor lo olvides todo, porque como no sabemos por donde seguir, nos inventamos otra cosa y pues eso, a otra cosa mariposa.

En el momento que acaba la película no puedes evitar soltar un “pufff” desairado. Triste es que ésta sea lo que queda de dos horas de una película que mezclaba un manicomio, un asesinato, nazis, y…la guerra Mundial!! Pues eso que yo también copio al  caradura de Scorsesse y voy a terminar esta entrada del mismo modo que él termina su película, saliéndose por peteneras y pido LA PAZ EN EL MUNDO.

CRÍTICA CRÓNICA CONCIERTO VAMPIRE WEEKEND MADRID 28/02/2010…BUENO, BUENO, BUENO.

Bueno, bueno, bueno…por dónde empezar a hablar del concierto que anoche ofrecieron los insultantemente jóvenes Vampire Weekend por primera vez en la capital. Lo tengo muy claro, justamente por ahí empezaré,  por el “bueno, bueno, bueno”. La de anoche sin llegar a ser épica sí que resultó una noche de las de quitarse el sombrero. Resultó ser un concierto bueno en su más amplia acepción.

Buen sonido. De hecho inmejorable, conjugando con la mecánica del que recita la tabla de multiplicar música y voz, sin que ninguna restara protagonismo a la otra.

Buen empuje desde el escenario. Los neoyorquinos disfrutaban con sus maquinitas, con sus guitarras, con un batería recién cargado y un insultantemente feliz Ezra encabezando orgulloso el asalto de los cuatro universitarios a un público que poco iba a exigir, ni tendría por qué.

Pero no todo lo bueno que resultó de anoche en el remodelado Circo Price de Embajadores fue gracias a la destreza y el virtuosismo in-crescendo (les queda camino por recorrer) de unos Vampire Weekend a punto de despegar (habrá que estar atentos a su trayectoria en los próximos años). Gran parte del éxito nos lo deben a nosotros. Sin falsas modestias, nos lo deben porque resultamos un público ganado y vencido desde el minuto cero. Me atrevería a decir que nada más comprar la entrada (que agotaron). Esa bajada de defensas del gran público de Madrid se sintió y se vivió cuando los Vampire Weekend, en el minuto menos uno, pusieron los pies en polvorosa para entrar al escenario. Desde el segundo cero, la gente gritaba, se exaltaba, se tocaba y se hablaba. Delante de mí había un mozalbete la mar de simpático que ojalá hubiera estado presente el día en que en ese mismo escenario los gafapastas madrileños se unieron para enfriar el concierto de los también compatriotas neoyorquinos THE PAINS OF BEING PURE AT HEART, pero eso es otra canción que ya cantamos en su día.

Lo de ayer fue cálido como un concierto en las Bahamas, con la audacia y la inteligencia de un concierto de un campus neoyorquino y con el brío y el entusiasmo que brinda la audiencia madrileña cuando se le vienen las ganas. Por momentos pensé en unos Franz Ferdinand amateurs que empiezan a despuntar. La gran diferencia entre aquellos, los de Glasgow y estos nuevos de Nueva York,  es que a aquellos primeros les chifla la pose y se autocomplacen en el escenario construyendo un cristal que sirve de perfecto escaparate emocionante para su arte pop, mientras que los Vampire Weekend en su concierto de ayer ofrecieron con premeditación y alevosía  un catálogo de arte bien encuadernado, de tapas plastificadas.

Imposible resistirse al encanto de tanta música, de tanta buena música. Hubo bailes de salón de la mano de “Oxford Coma”,para mí su mejor canción del primer álbum, maravillosas pseudo-baladas como “Taxi Cab”, una joyita escondida en su gemológico segundo álbum de título CONTRA, que sonaba igual de bien que en el vinilo. “White Sky” y “Holiday”, dos canciones estandarte muy definitorias de este pop blanco africano que abanderan los Vampire Weekend, fueron un buen comienzo para una fiesta vibrante que nos terminó de desperezar con  un familiar, pero no por eso menos impactante  “Cousins”, y terminó fundiéndose en una comunidad de hermandad universitaria con  el imprescindible arrebato de “Walcott”. Momento final en el que más de uno nos quedamos con las ganas de saltar al escenario para comernos a besos a estos americanos de pluma inglesa.

El de anoche fue un conciertazo bueno, sí, muy bueno, buen baile, buen ambiente, buenos gritos. La de anoche fue una noche de concierto de esas que siempre te arrepientes haberte perdido y es que esta vez, el arrepentimiento está más que justificado, porque Vampire Weekend hicieron que el público de Madrid los adorara un poco más. Otra panda de gurús de un Olimpo – ¿efímero? – no – tan – lejano – de –  la – nueva – música que se materializaron en carne y hueso,  para ayudarnos a entender en hora y media de concierto de qué va esto de la música en los tiempos que corren.

P.d: …no se vayan todavía que aún hay más. Esta tarde colgaré algunos vídeos y fotos de la actuación de ayer.

EL FESTIVAL DE BENICASSIM 2010 EMPIEZA CON SORPRESAS

 

Después de una pasada edición 2009 bastante regulera, depués de cambiar de manos y dejar a los Hermanos Morán en la cuneta, había mucha expectativa creada en torno al festival más importante de España. Además este año el Primavera Sound había sacado pecho y cabeza con un cartel de lujo capitaneados por Pixies. La primera tanda de confirmaciones fue tan flojita que no me apetecía ni comentarla aquí, pero hoy se ha hecho pública una segunda tanda y he de decir que tengo que empezar a ahorrar. Por el momento parece infundado el rumor que dejaba en segundo lugar a los grupos nacionales, porque la apuesta no puede ser más jugosa en cuanto formaciones peninsulares…mucho tienen que cambiar las cosas para que yo no me plante en Castellón este año a ver:

– CUT COPY

– VAMPIRE WEEKEND

– KLAXONS

– CALVIN HARRIS

– PIL

– KASABIAN

– TRIANGULO DE AMOR BIZARRO

– LOS ILEGALES

CRÍTICA CRÓNICA CONCIERTO FANGORIA Joy Slava Madrid 18-02-10. VENI, VIDI..¿VINCI?

 

Fangoria se despiden y quieren hacerlo a lo grande, mostrándose más complacientes que de costumbre con los que somos su público más (in)fiel. Así se anunciaban los cuatro conciertos sold out de la Joy Slava de Madrid, una sala mediana, discoteca de las putas y los traficantes del este. Por definición ésta parece una buena forma de despedirse del respetable hasta que la edición del que será su próximo trabajo de estudio vea la calle. Se anticipó también la estructura del concierto, la primera parte eléctrica contendría todas aquellas canciones que los directos de los años han ido relegando al Olvido-Gara del set list. Una parte sólo apta para hard die fans. Y aunque en principio la idea me parecía sensacional, la única verdad, que es la mía, es que quedó demostrado que muchas de estas canciones dejaron de estarlo porque son difíciles de digerir en directo y porque para defenderlas hay que tener mucha destreza y muchas ganas. De esto segundo no dudo que Fangoria vayan sobrados. Y creedme si os digo que sinceramente lloraba amargamente de rabia porque a los veinte minutos de repertorio tenía unas ganas locas de escuchar algún otro tema rescatado. Tal vez no fuera una buena elección de los temas, o tal vez digerir de una atacada todos los retratos menores de los de Madrid, sin concesión a single alguno, no fuera tan buena idea como lo pintaba el panfleto de la entrada. El caso es que me jodió sobremanera no alcanzar cuotas de hiperventilación emocionado cuando sonaron canciones como “Amo el peligro” o “El glamour de la locura”.

Otro gran atractivo de esta primera parte es que la formación de músicos era diferente, Nacho, Alaska y Spunky se hicieron acompañar a la batería por Eric de Los Planetas contagiando así sus composiciones de la urgencia de los compositores granadinos. Elección más que acertada. Una delgadísima Alaska volvió a mostrar como nadie que su ámbito natural es estar entre bambalinas, repartiendo simpatía al principio y al final de la primera parte. En esta primera mitad de la noche estuvo poco habladora, parca transmitiendo y explicando, algo que supongo premeditado pues Nacho siempre le está recriminando que cada vez habla más en los conciertos. Apareció en escena con un velo negro sobre la cabeza, como buen guiño a su etapa Fan Fatal. Pero en su resumen esta pseudo-resurrección de algunas canciones me sonó a poco y me emocionó más bien poco.

Muchas expectativas para muy poco ruido. Aunque como siempre divertidos. La segunda parte más erótica – festiva, suponía ser lo mejor de su anterior gira y si bien aquí el repertorio te ayudaba más a saltar y brincar, una algo plomiza primera parte había dejado al público desperdigado y poco atento a la función.

 Me quedo con la idea de que los conciertos de Fangoria con el transcurso del tiempo tienden a convertirse en una reunión de amigas que quedan para tomarse unas copas mientras escuchan un concierto y no un concierto en el que te tomas unas copas.

Todo risas y brincos pero no consigo recordar con nitidez nada, absolutamente nada de esta segunda parte que no hubiera recordado antes ya. En definitiva, que no hubo traca, confeti y megatrón, aunque sí que se celebrara como la que más esta canción. También hubo conato de enloquecimiento colectivo con una versión remodelada y atemperada del “No sé que me das”, himno generacional de los drogotas de mi edad y la (única) mejor canción de su último álbum “La edad de hielo” El final del concierto se cerraba con un homenaje a Carlos Berlanga, canción con la que cerrarían, según Alaska, las cuatro noches de conciertos y que ponía punto y final al repertorio, porque el concierto continuaba con un divertidísimo sorteo de “cápsulas de tiempo” en las que Nacho y Alaska habían incluido recuerdos de sus viajes a bordo del barco Fangoria. Esa noche regalaron dos cajas de su viaje a México, y por dos números no le tocó a mi amigo Víctor. Así que Víctor, ya sabes…desafortunado en el juego…

Fangoria ha demostrado en sus últimos cinco años que han sabido aprovechar los cursos de verano y han mejorado sus conciertos notablemente, a pesar de que siempre ha sido su asignatura pendiente. Mejoras en el sonido y una puesta en escena cada vez más meditada, junto al eminentemente carácter lúdico de todas sus presentaciones, los convierten en una reunión social de parada obligatoria en la noche madrileña, pero muy a mi pesar, la sensación de este último concierto es que esta vez Fangoria, vino, venció, pero no convenció.

CRÍTICA CRÓNICA CONCIERTO MANOS DE TOPO 17/02/10 MADRID Círculo Bellas Artes – !Qué arte!

Introducción: Las decepciones

La noche a pesar de las ganas con las que se presentó, se desdibujó en las últimas horas de la tarde. Yo tenía una cita con uno de los hombres más singulares que ha entrado en los últimos tiempos en mi vida, una especie de superhéroe bancario que responde en el chat por el nombre de “Badman”. El caso es que gran aliciente de la noche residía en que por fin lo iba a ocncer, le iba a poner cara; por fin había encontrado un complice con quien cuchichear en cada canción de los Manos de Topo…. pero no pudo ser. Badman me cambió por un crío con pañales y en su lugar me envió a una China Mongola, que para ser sinceros, ocupó su lugar de la mejor manera posible.

Así que lo que se convertiría en una velada conciertil entre los Manos de Topo, Badman y yo, se convirtió en una velada conciertil con mis amigas China Mongola y  “La Raque”, vamos que una vez más todo quedó en casa, como de costumbre. 

La otra decepción de la noche fue averiguar que los Manos de Topo no han editado ninguno de sus dos LP´s en formato de vinilo. Mi gozo en un pozo. Y que las camisetas eran, feas no, lo siguiente. ¿Me pregunto cómo puede ser que unos tipos que cuidan hasta el más mínimo detalle su puesta en escena y la producción de sus discos han permitido ese ñordo de merchandising?. Daba penita acercarse a la cutre mesita que habían colocado para la ocasión, con dos camisetas de mercadillo regional, tres  feos “pins” como su puta madre y los consabidos CD´s. Creo recordar que en el FIB de hace unos años vendían unas camisetas mucho más molonas.

 Preámbulo: Cervezas y Teatro.

Como mandan los canónes, las dos horas previas a la puesta en escena del grupo catalán con reminiscencias gallegas y menorquinas, se regaron con 4 o 5 cervezas en tabernas de dudosa categoría de la noche madrileña. Aunque mi alma lleva semanas revestida de plomo y cuesta arrancarme una alegría, las amigas se esforzaron en aprender sus papeles y lo bordaron, como de costumbre. Cervezas, aceitunas, patatas bravas y unos amigos ¿se os ocurre algo mejor?

 En la puerta del Círculo de Bellas Artes estaba esperando el bajista del grupo, que si me permitís la gracieta fácil es bastante grande el mozalbete. No soporto que los artistas se dejen ver antes de un concierto. Si eres una estrella, y los Manos de Topo lo son, no puedes dejarte ver antes, en todo caso después de la actuación para dejarte adorar el ego, pero nunca antes.

El Teatro Fernando de Rojas (dentro del Círculo de Bellas Artes) resultó la caja perfecta para el regalo de los Topos. Porque como intuiréis, pocas críticas negativas vais a sacar de este texto. Son listos y la gente lista pocas veces se equivoca. ¡¡Sí señor! por esos músicos y la música que son capaces de parir!! El caso es que el teatro completamente vendido, tenía la acústica y el atrezzo necesario para vender el repertorio de esta forma tan sublime como lo vendieron.

 La historia: Música y risas a tutiplén.

No seré yo quien por enésima vez  hable de la característica forma de cantar de los Manos de Topo. No seré yo quien diga que nada más empezar con LA CHICA TRIPOLAR, dejaban bien clarito que si Miguel Ángel canta así es porque les sale de los huevos y no porque pretenda esconder sus carencias vocales. Muy al contrario, el tipo sabe cantar y mucho. Nótese que digo “mucho” y no bien. Aunque tam-bién.

Ejecutadas las canciones con la misma proeza que destilan sus dos LP´s, y presentadas bajo la misma forma de acabados claros. Manos de Topo sabían barrer tensión del escenario entre pitos y bromas  cuando la gente empezaba a hundirse en las butacas. Hundise se entiende que abrumados por las letras tan impactantes y naturalmente bestiales  que les caracterizan y que junto a su forma de cantar se han convertido en el pasaporte de los Topos a nuestra escena musical.

 Un trío de instrumentos de viento acompañó a los Topos en la mayoría de sus canciones, haciendo más dinámico con entradas y salidas del escenario un repertorio que si por algo se caracterizaba él solito era por la agilidad que le imprimían los Topos gracias a las ganas y dedicación con que presentaban las canciones. Canciones estuvieron todas. Los Topos estuvieron todos y del todo. Los músicos que rodean el maravilloso desparpajo de Miguel Ángel Blanca sabían actuar perfectamente como alter egos de su voz principal.

 Se lucieron especialmente con ES FEO, como no podía ser de otra manera y con todas las que ellos solitos escupían sobre las tablas, dejando al público que se cogiera tales confianzas, como para espetarles a voz en grito antes de los bises “a trabajar que sois muy perros”, algo que no diría yo que sentara especialmente bien al grupo catalán, que volvió a salir a escena bromeando sobre ello. Pero ahí reside el enigma de los Topos, son tan cercanos, dan tanta confianza que al final da asco. Unos genios dentro del armario.

Capítulo 2: Yo quiero ser una guest-star

 La noche la pintaban especial y la primera persona que se encargó de pintarla de color especial fue Ramón, vocalista de NEW RAEMON, en cuya primera intervención estuvo parco, las voces no terminaban de casar como yo estaba buscando, pero he de decir que Ramón es otro animal al estilo de Miguel Ángel y que como pareja artistica funcionan de maravilla.

Menos suerte tuvo la actuación de la vocalista de LOS PUNSETES, que fue recibida con la máxima ovación de la noche. Lo siento,  aquí el problema vuelve a ser mío, pero no soporto el hieratismo buscado en la autocomplacencia cuando estás encima de un escenario, ¡chúpate esa!. Esa actitud pseudopunk pasada de moda no comulga con mi forma de ver el arte, así que bueno, la chica llegó, cantó y se fue para no volver.

 La tercera Guest Star de la noche, ya en los bises fue Lourdes RUSSIAN RED que demostró que, no por ser la más consolidada de la noche eres el valor seguro de la noche, la gente la ovacionó de entrada menos que a LOS PUNSETES y además se equivocó hasta en dos ocasiones en una canción en la que cantaba tres estribillos…pero….eso son cosas del directo y pecata minuta comparado con el vozarrón tan tremendo y tan accesible  que tiene la chiquilla. Que vaya pensando en un disco en español para que nos caigamos todos de culo. Muy bueno el capote que Miguel Ángel le echó a la madrileña. Pese a todo me dejó buen sabor de boca y finiquitó con cierre de broche caro lo que podría ser el final de la noche…aunque no se vayan todavía que aún hay más.

 La traca llegó de la Manos de Topo y Ramón de NEW RAEMON versionando “Bailar Pegados” de Sergio Dalma. Grandes, muy grandes. Arte, mucho arte. Era una versión bonita, estaba bien instrumentada y se hicieron arrumacos y carantoñas durante toda la canción como dos tortolitos barbudos. Lubricando así los sueños húmedos de los manfloritas asistentes, que éramos muchos. ¿Qué más puedo pedir? Por pedir, pido volver a verles pronto y agradecerles que me hayan raspado el plomo que me cubre el cuerpo, al menos durante hora y media. Volved pronto a la capital. Madrid os quiere, por los menos 300 personas de Madrid os quieren y mucho. Toda una noche de éxitos para cosechar un sólo gran éxito.

EPÍLOGO

Y por si mis palabras os resultan como de costumbre demasiado folclóricas porque pensáis que es un grupo que me gusta desde siempre, os diré que mis dos acompañantes (casi) totalmente desconocedoras del mundo de los Topos, salieron del concierto con media sonrisa en la cara, con el ritmo en los pies y alabando las bonanzas, no solo de sus composiciones (algo que es irrefutable) sino de su puesta en escena y de la forma tan personal que tienen de obligarte a que vuelvas a hablar de ellos.