CRÍTICA CRÓNICA CONCIERTO FANGORIA Joy Slava Madrid 18-02-10. VENI, VIDI..¿VINCI?

 

Fangoria se despiden y quieren hacerlo a lo grande, mostrándose más complacientes que de costumbre con los que somos su público más (in)fiel. Así se anunciaban los cuatro conciertos sold out de la Joy Slava de Madrid, una sala mediana, discoteca de las putas y los traficantes del este. Por definición ésta parece una buena forma de despedirse del respetable hasta que la edición del que será su próximo trabajo de estudio vea la calle. Se anticipó también la estructura del concierto, la primera parte eléctrica contendría todas aquellas canciones que los directos de los años han ido relegando al Olvido-Gara del set list. Una parte sólo apta para hard die fans. Y aunque en principio la idea me parecía sensacional, la única verdad, que es la mía, es que quedó demostrado que muchas de estas canciones dejaron de estarlo porque son difíciles de digerir en directo y porque para defenderlas hay que tener mucha destreza y muchas ganas. De esto segundo no dudo que Fangoria vayan sobrados. Y creedme si os digo que sinceramente lloraba amargamente de rabia porque a los veinte minutos de repertorio tenía unas ganas locas de escuchar algún otro tema rescatado. Tal vez no fuera una buena elección de los temas, o tal vez digerir de una atacada todos los retratos menores de los de Madrid, sin concesión a single alguno, no fuera tan buena idea como lo pintaba el panfleto de la entrada. El caso es que me jodió sobremanera no alcanzar cuotas de hiperventilación emocionado cuando sonaron canciones como “Amo el peligro” o “El glamour de la locura”.

Otro gran atractivo de esta primera parte es que la formación de músicos era diferente, Nacho, Alaska y Spunky se hicieron acompañar a la batería por Eric de Los Planetas contagiando así sus composiciones de la urgencia de los compositores granadinos. Elección más que acertada. Una delgadísima Alaska volvió a mostrar como nadie que su ámbito natural es estar entre bambalinas, repartiendo simpatía al principio y al final de la primera parte. En esta primera mitad de la noche estuvo poco habladora, parca transmitiendo y explicando, algo que supongo premeditado pues Nacho siempre le está recriminando que cada vez habla más en los conciertos. Apareció en escena con un velo negro sobre la cabeza, como buen guiño a su etapa Fan Fatal. Pero en su resumen esta pseudo-resurrección de algunas canciones me sonó a poco y me emocionó más bien poco.

Muchas expectativas para muy poco ruido. Aunque como siempre divertidos. La segunda parte más erótica – festiva, suponía ser lo mejor de su anterior gira y si bien aquí el repertorio te ayudaba más a saltar y brincar, una algo plomiza primera parte había dejado al público desperdigado y poco atento a la función.

 Me quedo con la idea de que los conciertos de Fangoria con el transcurso del tiempo tienden a convertirse en una reunión de amigas que quedan para tomarse unas copas mientras escuchan un concierto y no un concierto en el que te tomas unas copas.

Todo risas y brincos pero no consigo recordar con nitidez nada, absolutamente nada de esta segunda parte que no hubiera recordado antes ya. En definitiva, que no hubo traca, confeti y megatrón, aunque sí que se celebrara como la que más esta canción. También hubo conato de enloquecimiento colectivo con una versión remodelada y atemperada del “No sé que me das”, himno generacional de los drogotas de mi edad y la (única) mejor canción de su último álbum “La edad de hielo” El final del concierto se cerraba con un homenaje a Carlos Berlanga, canción con la que cerrarían, según Alaska, las cuatro noches de conciertos y que ponía punto y final al repertorio, porque el concierto continuaba con un divertidísimo sorteo de “cápsulas de tiempo” en las que Nacho y Alaska habían incluido recuerdos de sus viajes a bordo del barco Fangoria. Esa noche regalaron dos cajas de su viaje a México, y por dos números no le tocó a mi amigo Víctor. Así que Víctor, ya sabes…desafortunado en el juego…

Fangoria ha demostrado en sus últimos cinco años que han sabido aprovechar los cursos de verano y han mejorado sus conciertos notablemente, a pesar de que siempre ha sido su asignatura pendiente. Mejoras en el sonido y una puesta en escena cada vez más meditada, junto al eminentemente carácter lúdico de todas sus presentaciones, los convierten en una reunión social de parada obligatoria en la noche madrileña, pero muy a mi pesar, la sensación de este último concierto es que esta vez Fangoria, vino, venció, pero no convenció.

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4 comentarios

  1. Un poco tarde, lo sé, pero pásate por MK… estamos ya cambiándolo TODO.

    Saludos!

    Por cierto, Fangoria son muy grandes, a pesar de ellos mismos!

  2. Pa mi han perdido la capacidad de sorprender, y eso es como desenamorarse…La confianza no se vuelve a recuperar…

    • Muy acertada su comparación…pero igual que en el amor yo tampoco pido que me sorprenda, pero que se mantenga de lo que me enamoré. Con la música muchas veces ocurre lo mismo, quié le pidió a Madonna que se hiciera negroide? quié les dijo a Fangoria que no trabajaran con Carlos Jean? quién quiere que Interpol cambie de registro? si así funciona para qué cambiarlo.

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